Escrito por: Federico Alvarez
Las cosas que pasan en Honduras no pasan en ningún otro sitio.
Si no se tratara de un tema tan serio, tan delicado y de efectos tan negativos para la vida y la imagen interna y externa del país, el asunto de la defenestración presidencial que ha denunciado nuestro Presidente, podría ser objeto de una tragicomedia del género del realismo mágico.
Veamos un poco el orden de los acontecimientos:
El Presidente Lobo viaja a Miami a promover el país con inversionistas extranjeros y les dice que les garantiza “tranquilidad” para su inversión. Sin embargo, a su regreso da a conocer que existe un complot para dar un golpe de estado en su contra. La noticia circula el mundo entero.
Para declarar algo tan grave una oportunidad de total informalidad y usa un lenguaje distendido y ligero: “…Me quieren fregar”. Tanto así que un conocido líder del Partido Nacional se aventura a decir que se trata de una broma. El Presidente lo contradice después: “Con asuntos del Estado, yo no bromeo”.
Fuera del micrófono, Don Porfirio dice que se trata de tres líderes de su Partido que confabulan contra él. Pero al día siguiente aclara que se trata de un tutti frutti, “hay nacionalistas, liberales y empresarios entre los conspiradores”, declara el mandatario
Al día siguiente, el Presidente dice en tono más serio que es cierto lo que ha afirmado y enojado, lanza graves amenazas a quienes tan peregrinas ideas entretienen.
Dos horas después, el Adelantado de Indias, Ignacio Rupérez, aclara que se trata simplemente de lo que podríamos llamar “una plática de bolos”. Revela que el Presidente le ha dicho que “no hay amenaza real” y “yo le creo”. Luego agrega “La gente habla, la gente toma copas, lo hacemos todos…” y dice que a veces existe “alguna fantasía, alguna ilusión”, para hacer ese tipo de amenazas.
Al respecto Lobo Sosa señala que él explicó al Adelantado que lo que hay son intenciones, pero que se puedan concretar "está como de aquí a Plutón" (como seis mil millones de kilómetros). Sí reafirma que se trata de beodos “asumo yo que hay mucha bebida alcohólica o algo por ahí”.
Surgen enseguida todo tipo de rumores, especulaciones, chismes y, desde luego listas “fidedignas” sobre quienes son esos conspiradores malandrines.
En medio de todo, se pone de manifiesto un profundo malestar del Presidente con la Fiscalía. “Ya días la fiscalía debió iniciar investigaciones al respecto…”. "Lobo no nos ha denunciado tal cosa... y eso es lo primero que debió hacer" responde la Fiscalía.
Al final, a pesar de los pesares, con amenaza de golpe o sin ella, el Presidente viaja a Sudáfrica a ver el primer partido de la Selección Nacional en el Mundial. Ningún designado presidencial quiere sustituirlo en su ausencia, probablemente por miedo al complot.
Lo único que falta saber, es si los golpistas viajaron también al Mundial.
lunes, 14 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
LA HINCHADA CATRACHA
Este artículo fue escrito para la revista Estrategia y Negocios y publicado en abril pasado, en el especial del Mundial 2010 de Estrategia y Negocios titulado: “Grandes Beneficios en la Fiesta Mundial del Futbol: Negocio Redondo”, disponible en https://www.inteligenciaeyn.net/public/ver_detalle_producto.asp?id_producto=196
Margarita M. Montes
Si hay alguien que conoce lo que significa “el amor a la camiseta”, además, claro está, de los propios seleccionados nacionales, son los aficionados de Honduras. Su perfil es muy amplio, pues comprende tanto hombres como mujeres, desde niños pequeños hasta ancianos, y desde la clase más pobre hasta la más adinerada del país.
Los aficionados hondureños son más de siete millones de personas y son muy fáciles de identificar: su indumentaria los delata, su entusiasmo es contagioso y sus emociones se desbordan con facilidad. Son las huestes “catrachas” que se mueren de amor por su Selección Nacional y que le dan vida y color a los estadios, calles y restaurantes de Honduras, cada vez que “la H” va a jugar.
Gracias a ellos, son muchas las cosas que cambian cuando Honduras tiene un partido. Son verdaderos enemigos de la normalidad. Los automóviles se visten de azul y blanco, los colores del pabellón nacional; la gente camina por las calles vestida con la camisola del equipo hondureño; los vendedores de gorras, camisetas y banderas están en todas las esquinas y semáforos incitando a los transeúntes a gastar, y los bares y restaurantes se abarrotan desde temprano de clientes ávidos por estar en ambiente cuando se dé el pitazo inicial.
Gerardo Aldana, gerente del restaurante Tony Roma´s de Tegucigalpa, afirma que la afluencia de clientela en el establecimiento se incrementa en un 100% cuando juega la Selección Nacional. “Es toda una fiesta la que se hace en el restaurante” dice Aldana, “ponemos una pantalla gigante, tenemos que alquilar mesas y sillas adicionales y colocamos un toldo en la parte exterior del local para tener mayor capacidad”.
Aldana asegura que para uno de los juegos de Honduras en Sudáfrica que está programado para horas de la mañana, el restaurante, que no abre sino hasta el medio día, está dispuesto a adaptar sus horarios, agregando desayunos a su menú para atraer a los aficionados.
En San Pedro Sula, la segunda ciudad más grande del país, y bastión del equipo hondureño durante la última Hexagonal Final, el fenómeno es igual. Zaidy Pineda, gerente del restaurante Friday´s señala que “las ventas se duplican” cuando juega la Selección Nacional y que el local se les “hace pequeño” para la demanda que enfrentan en esas fechas.
El fenómeno infaliblemente se replica en todas las ciudades y pueblos del país cuando hay partido de la bicolor. Y si Honduras gana, las principales calles y avenidas de las ciudades hondureñas se saturan de automóviles, motocicletas y gente a pie celebrando a lo grande hasta altas horas de la madrugada.
Pero en ningún lugar es la afición catracha tan apasionada como en el estadio cuando Honduras juega de local. La expectativa de los aficionados los hace llenar las graderías desde horas antes del inicio del partido. Por ejemplo, para un juego que inicia a las 7:30 de la noche, los portones del estadio se abren desde las 2:00 de la tarde, y el que no está adentro para las 5 de la tarde, muy probablemente vea el partido de pie o ya no logre entrar del todo.
Nada más emocionante que ver la reacción de la afición catracha cuando su equipo salta al terreno de juego, o mejor aún, cuando marca un gol. Una especie de demencia temporal y colectiva invade las gradas, vestidas completamente de blanco y azul. En esos momentos el dios fútbol hipnotiza a todos hasta el delirio total.
El fútbol es tan sagrado para el hondureño, que ni siquiera durante la grave crisis política que vivió el país en el segundo semestre de 2009, alguien se atrevió siquiera a llevar el tema al estadio, pese a la enorme división que prevalecía a nivel nacional. El apoyo de la afición a su equipo es simplemente inamovible e incondicional.
Pero además de ser una fuente de motivación y un pilar emocional para los jugadores de Honduras, la afición catracha es también una importante fuente del financiamiento que demanda la Selección Nacional para poder llegar a una Copa del Mundo.
El presidente de la Federación Nacional de Futbol de Honduras –FENAFUTH-, Rafael Leonardo Callejas, explica que los fanáticos hondureños contribuyen de forma determinante a las finanzas del equipo, principalmente vía compra de boletos para entrar al estadio y mediante la compra de la camiseta oficial de la Selección Nacional. “El 50% de nuestro presupuesto se financia por medio de los patrocinadores y el otro 50% por medio de la taquilla” afirma Callejas.
Para el caso, cada juego de local en la Hexagonal Final, implicó un ingreso de $526,000 para la FENAFUTH, es decir, un aproximado de $2.6 millones en los cinco juegos de Honduras en casa. Adicionalmente, Callejas señala que “las ventas de la camiseta son francamente sorprendentes, pues llegan a ingresarle a la federación unos $120,000 anuales”.
Al momento de ver estas cifras, hay que tomar en cuenta que Honduras es un país de desarrollo medio, según el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, y que tiene un ingreso per cápita muy modesto, apenas superior a los $1,200 anuales. Sin embargo, nadie parece escatimar los gastos cuando se trata de la Selección Nacional.
Muchos inclusive se preparan ya para acompañar a “la H” a Sudáfrica. Si bien el costo promedio de un paquete para asistir a la primera fase del Mundial 2010, el cual incluye boleto aéreo, hospedaje, traslados internos e ingreso a los partidos de Honduras contra Chile, España y Suiza, es de entre los $10,000 y $12,000, las ventas poco a poco van aumentando.
Lida Uclés, gerente de la agencia de viajes Ledk´s Tours de San Pedro Sula, estima que unos 2,000 aficionados catrachos estarán viajando a Sudáfrica. Según explica Uclés, “las agencias de viajes no podemos financiarle al cliente el costo del paquete, pues es muy alto”, pero agrega que varios aficionados estarán cubriendo sus gastos de viaje al Mundial “por medio de préstamos en bancos locales o usando sus tarjetas de crédito”.
No cabe duda que sea donde sea y cueste lo que cueste, siempre habrá afición catracha apoyando a su Selección Nacional, cantando a sus héroes desde las gradas algún estribillo del clásico himno de guerra del hincha catracho:
“Adelante Selección, adelante Selección,
Pongan garra y corazón, entusiasmo y decisión.
Luchen, luchen sin cesar,
con arrojo y con valor,
que al final de la jornada la victoria os habrá de sonreír”.
Gracias a su hinchada, escuchando ese cántico Honduras clasificó a España ´82. Casi treinta años después, con ese mismo cántico, y con esa misma afición siempre fiel, Honduras saltará a la cancha este 16 de junio en Sudáfrica 2010.
Margarita M. Montes
Si hay alguien que conoce lo que significa “el amor a la camiseta”, además, claro está, de los propios seleccionados nacionales, son los aficionados de Honduras. Su perfil es muy amplio, pues comprende tanto hombres como mujeres, desde niños pequeños hasta ancianos, y desde la clase más pobre hasta la más adinerada del país.
Los aficionados hondureños son más de siete millones de personas y son muy fáciles de identificar: su indumentaria los delata, su entusiasmo es contagioso y sus emociones se desbordan con facilidad. Son las huestes “catrachas” que se mueren de amor por su Selección Nacional y que le dan vida y color a los estadios, calles y restaurantes de Honduras, cada vez que “la H” va a jugar.
Gracias a ellos, son muchas las cosas que cambian cuando Honduras tiene un partido. Son verdaderos enemigos de la normalidad. Los automóviles se visten de azul y blanco, los colores del pabellón nacional; la gente camina por las calles vestida con la camisola del equipo hondureño; los vendedores de gorras, camisetas y banderas están en todas las esquinas y semáforos incitando a los transeúntes a gastar, y los bares y restaurantes se abarrotan desde temprano de clientes ávidos por estar en ambiente cuando se dé el pitazo inicial.
Gerardo Aldana, gerente del restaurante Tony Roma´s de Tegucigalpa, afirma que la afluencia de clientela en el establecimiento se incrementa en un 100% cuando juega la Selección Nacional. “Es toda una fiesta la que se hace en el restaurante” dice Aldana, “ponemos una pantalla gigante, tenemos que alquilar mesas y sillas adicionales y colocamos un toldo en la parte exterior del local para tener mayor capacidad”.
Aldana asegura que para uno de los juegos de Honduras en Sudáfrica que está programado para horas de la mañana, el restaurante, que no abre sino hasta el medio día, está dispuesto a adaptar sus horarios, agregando desayunos a su menú para atraer a los aficionados.
En San Pedro Sula, la segunda ciudad más grande del país, y bastión del equipo hondureño durante la última Hexagonal Final, el fenómeno es igual. Zaidy Pineda, gerente del restaurante Friday´s señala que “las ventas se duplican” cuando juega la Selección Nacional y que el local se les “hace pequeño” para la demanda que enfrentan en esas fechas.
El fenómeno infaliblemente se replica en todas las ciudades y pueblos del país cuando hay partido de la bicolor. Y si Honduras gana, las principales calles y avenidas de las ciudades hondureñas se saturan de automóviles, motocicletas y gente a pie celebrando a lo grande hasta altas horas de la madrugada.
Pero en ningún lugar es la afición catracha tan apasionada como en el estadio cuando Honduras juega de local. La expectativa de los aficionados los hace llenar las graderías desde horas antes del inicio del partido. Por ejemplo, para un juego que inicia a las 7:30 de la noche, los portones del estadio se abren desde las 2:00 de la tarde, y el que no está adentro para las 5 de la tarde, muy probablemente vea el partido de pie o ya no logre entrar del todo.
Nada más emocionante que ver la reacción de la afición catracha cuando su equipo salta al terreno de juego, o mejor aún, cuando marca un gol. Una especie de demencia temporal y colectiva invade las gradas, vestidas completamente de blanco y azul. En esos momentos el dios fútbol hipnotiza a todos hasta el delirio total.
El fútbol es tan sagrado para el hondureño, que ni siquiera durante la grave crisis política que vivió el país en el segundo semestre de 2009, alguien se atrevió siquiera a llevar el tema al estadio, pese a la enorme división que prevalecía a nivel nacional. El apoyo de la afición a su equipo es simplemente inamovible e incondicional.
Pero además de ser una fuente de motivación y un pilar emocional para los jugadores de Honduras, la afición catracha es también una importante fuente del financiamiento que demanda la Selección Nacional para poder llegar a una Copa del Mundo.
El presidente de la Federación Nacional de Futbol de Honduras –FENAFUTH-, Rafael Leonardo Callejas, explica que los fanáticos hondureños contribuyen de forma determinante a las finanzas del equipo, principalmente vía compra de boletos para entrar al estadio y mediante la compra de la camiseta oficial de la Selección Nacional. “El 50% de nuestro presupuesto se financia por medio de los patrocinadores y el otro 50% por medio de la taquilla” afirma Callejas.
Para el caso, cada juego de local en la Hexagonal Final, implicó un ingreso de $526,000 para la FENAFUTH, es decir, un aproximado de $2.6 millones en los cinco juegos de Honduras en casa. Adicionalmente, Callejas señala que “las ventas de la camiseta son francamente sorprendentes, pues llegan a ingresarle a la federación unos $120,000 anuales”.
Al momento de ver estas cifras, hay que tomar en cuenta que Honduras es un país de desarrollo medio, según el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, y que tiene un ingreso per cápita muy modesto, apenas superior a los $1,200 anuales. Sin embargo, nadie parece escatimar los gastos cuando se trata de la Selección Nacional.
Muchos inclusive se preparan ya para acompañar a “la H” a Sudáfrica. Si bien el costo promedio de un paquete para asistir a la primera fase del Mundial 2010, el cual incluye boleto aéreo, hospedaje, traslados internos e ingreso a los partidos de Honduras contra Chile, España y Suiza, es de entre los $10,000 y $12,000, las ventas poco a poco van aumentando.
Lida Uclés, gerente de la agencia de viajes Ledk´s Tours de San Pedro Sula, estima que unos 2,000 aficionados catrachos estarán viajando a Sudáfrica. Según explica Uclés, “las agencias de viajes no podemos financiarle al cliente el costo del paquete, pues es muy alto”, pero agrega que varios aficionados estarán cubriendo sus gastos de viaje al Mundial “por medio de préstamos en bancos locales o usando sus tarjetas de crédito”.
No cabe duda que sea donde sea y cueste lo que cueste, siempre habrá afición catracha apoyando a su Selección Nacional, cantando a sus héroes desde las gradas algún estribillo del clásico himno de guerra del hincha catracho:
“Adelante Selección, adelante Selección,
Pongan garra y corazón, entusiasmo y decisión.
Luchen, luchen sin cesar,
con arrojo y con valor,
que al final de la jornada la victoria os habrá de sonreír”.
Gracias a su hinchada, escuchando ese cántico Honduras clasificó a España ´82. Casi treinta años después, con ese mismo cántico, y con esa misma afición siempre fiel, Honduras saltará a la cancha este 16 de junio en Sudáfrica 2010.
martes, 8 de junio de 2010
COMENTARIO DE REINALDO RUEDA
Estimados amigos: ayer le envié al Profesor Reinaldo Rueda, técnico (por mérito) de la Selección Nacional de Honduras, el artículo publicado aquí en mi Blog "EL PODER DEL MERITO", aprovechando que lo conocí personalmente para hacerle una entrevista para la revista Estrategia y Negocios.
Esta mañana recibí un email de él con este mensaje que quiero compartir con todos ustedes, y que le agradezco mucho al profesor Rueda:
APRECIADA MARGARITA
MIS MEJORES DESEOS, MILLONES DE BENDICIONES EN MUY BUENA SALUD ANTES QUE TODO, MUCHAS GRACIAS POR SU DEFERENCIA, EXCELENTE ARTICULO, LO COMPARTIRE CON EL GRUPO DE JUGADORES, YA ESTAMOS A ESCASAS HORAS DE SALIR PARA SUDAFRICA, ESPERANDO QUE DIOS Y LA SANTISIMA VIRGEN NOS BENDIGAN ESTE CAMINO, Y PODER LOGRAR UN BUEN POSICIONAMIENTO PARA NUESTRA QUERIDA HONDURAS, HASTA PRONTO, UN ABRAZO, REINALDO RUEDA RIVERA
¡Adelante Selección! (¡eso lo escibo yo, Margarita Montes!)
Esta mañana recibí un email de él con este mensaje que quiero compartir con todos ustedes, y que le agradezco mucho al profesor Rueda:
APRECIADA MARGARITA
MIS MEJORES DESEOS, MILLONES DE BENDICIONES EN MUY BUENA SALUD ANTES QUE TODO, MUCHAS GRACIAS POR SU DEFERENCIA, EXCELENTE ARTICULO, LO COMPARTIRE CON EL GRUPO DE JUGADORES, YA ESTAMOS A ESCASAS HORAS DE SALIR PARA SUDAFRICA, ESPERANDO QUE DIOS Y LA SANTISIMA VIRGEN NOS BENDIGAN ESTE CAMINO, Y PODER LOGRAR UN BUEN POSICIONAMIENTO PARA NUESTRA QUERIDA HONDURAS, HASTA PRONTO, UN ABRAZO, REINALDO RUEDA RIVERA
¡Adelante Selección! (¡eso lo escibo yo, Margarita Montes!)
sábado, 5 de junio de 2010
EL PODER DEL MERITO
Margarita M. Montes
La clasificación de Honduras por segunda vez en su historia a un Mundial de Fútbol, es un acontecimiento extraordinario para este pequeño y empobrecido país. Independientemente de los resultados que obtenga el equipo en sus tres juegos programados dentro del grupo H en Sudáfrica, su sola presencia entre los 32 mejores equipos nacionales de fútbol del planeta, es ya toda una hazaña.
¿Qué tan excepcional es este logro?
Algunos datos nos pueden ilustrar:
-El Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mide el desarrollo de un país con base en tres factores de su población: 1) la esperanza de vida al nacer; 2) el ingreso per cápita y, 3) la tasa de alfabetización de los adultos y matrícula de sus habitantes en la escuela primaria, secundaria y en la universidad.
El IDH lo encabezan los países en la categoría de “desarrollo humano muy alto”; en la edición 2009, los primeros cinco son Noruega, Austria, Islandia, Canadá e Irlanda.
En el IDH, Honduras ocupa la posición #112 de un total de 182 países que fueron incluidos en el índice. Nuestro país está ubicado en la categoría de “desarrollo humano medio”, entre Indonesia (#111) y Bolivia (#113).
-Si tomamos el ranking de la FIFA de las selecciones de fútbol de los países asociados, la historia es muy diferente. En el último ranking publicado el 26 de mayo recién pasado, Honduras ocupa la posición #38 entre un total de 202 países, ubicándose al nivel de Suecia, #37 en el ranking de la FIFA (posición 7 en el IDH) y Dinamarca, #39 en el ranking (posición 16 en el IDH).
-Si consideramos la lista de los clasificados al Mundial de Fútbol 2010 y la comparamos con el IDH, veremos que el 50% de las selecciones que estarán presentes en Sudáfrica poseen un nivel de desarrollo humano muy alto y siete selecciones, es decir, un 22% de los participantes, tienen un nivel de desarrollo humano alto .
Seis selecciones mundialistas tienen, junto con Honduras, un nivel de desarrollo humano medio, y únicamente una de las selecciones, Costa de Marfil, tiene un índice de desarrollo humano bajo (posición #163 en el IDH). Vale aclarar que Corea del Norte, quien también estará en la justa mundialista, no figura en el IDH de 2009, por lo que el análisis se basa en 31 selecciones.
En síntesis, casi un 75%, es decir, la tercera parte de los participantes de la edición 2010 de la Copa del Mundo, son países con un nivel muy alto o alto de desarrollo humano, de acuerdo a los parámetros de las Naciones Unidas.
Eso hace de la clasificación de Honduras al Mundial un hecho excepcional, pues se trata de una nación con un nivel de desarrollo inferior al de la mayoría de los participantes.
La pregunta obligada es ¿por qué Honduras tiene una posición tan alta en el ranking mundial de la FIFA y una posición tan baja en el IDH?
La respuesta puede ser muy amplia, sin embargo, hay un factor importante a tomar en cuenta. Ese factor clave es el mérito. La Selección Nacional de Honduras es una organización dirigida e integrada estrictamente en base al mérito técnico de sus miembros.
Sabemos que la FIFA no permite injerencias gubernamentales en federaciones u organizaciones que rigen el fútbol en cada país, sin embargo, para entender mejor el concepto de mérito profesional, hagámonos algunas preguntas: ¿qué pasaría si el director técnico de la Selección Nacional fuera escogido en base a recomendaciones políticas? ¿Qué sucedería si los jugadores de la Selección Nacional fueran activistas políticos, parientes o amigos de los diputados o hijos del presidente?
Si fuera así, ¿tendríamos alguna posibilidad de sobresalir en fútbol a nivel mundial?
La respuesta es obvia: no.
Comparemos el proceso de integración de la Selección Nacional con el de las dependencias gubernamentales en nuestro país. Nuestras instituciones públicas, responsables en gran medida del nivel de desarrollo humano de Honduras, están integradas en la mayoría de los casos, por personal seleccionado en base a criterios políticos, no técnicos.
Para nuestra fortuna, la Selección Nacional no está politizada, y en ella ha imperado la meritocracia, dado que las posiciones se han asignado en base al mérito profesional del técnico y los jugadores. La meritocracia es un elemento esencial en el desarrollo de una sociedad, pues ubica a las personas en los puestos más acordes a su perfil profesional. Desafortunadamente, este es un factor escaso en nuestro país, donde prevalece un desmedido nepotismo y compadrazgo político en las instituciones gubernamentales.
Esta es una de las conclusiones que podemos sacar de nuestra clasificación al Mundial de Sudáfrica: el poder de la meritocracia en Honduras. Si no, sólo imaginemos por un momento ¿qué pasaría si en nuestro país seleccionáramos a los funcionarios públicos de acuerdo al mérito, comenzando por el Presidente de la República y llegando hasta los burócratas en las oficinas gubernamentales?
Bajo esas condiciones, ¿qué lugar podría llegar a ocupar Honduras en el IDH? Probablemente uno mucho mejor que el 112 que tenemos en la actualidad.
Suerte Honduras. ¡Adelante Selección!
La clasificación de Honduras por segunda vez en su historia a un Mundial de Fútbol, es un acontecimiento extraordinario para este pequeño y empobrecido país. Independientemente de los resultados que obtenga el equipo en sus tres juegos programados dentro del grupo H en Sudáfrica, su sola presencia entre los 32 mejores equipos nacionales de fútbol del planeta, es ya toda una hazaña.
¿Qué tan excepcional es este logro?
Algunos datos nos pueden ilustrar:
-El Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mide el desarrollo de un país con base en tres factores de su población: 1) la esperanza de vida al nacer; 2) el ingreso per cápita y, 3) la tasa de alfabetización de los adultos y matrícula de sus habitantes en la escuela primaria, secundaria y en la universidad.
El IDH lo encabezan los países en la categoría de “desarrollo humano muy alto”; en la edición 2009, los primeros cinco son Noruega, Austria, Islandia, Canadá e Irlanda.
En el IDH, Honduras ocupa la posición #112 de un total de 182 países que fueron incluidos en el índice. Nuestro país está ubicado en la categoría de “desarrollo humano medio”, entre Indonesia (#111) y Bolivia (#113).
-Si tomamos el ranking de la FIFA de las selecciones de fútbol de los países asociados, la historia es muy diferente. En el último ranking publicado el 26 de mayo recién pasado, Honduras ocupa la posición #38 entre un total de 202 países, ubicándose al nivel de Suecia, #37 en el ranking de la FIFA (posición 7 en el IDH) y Dinamarca, #39 en el ranking (posición 16 en el IDH).
-Si consideramos la lista de los clasificados al Mundial de Fútbol 2010 y la comparamos con el IDH, veremos que el 50% de las selecciones que estarán presentes en Sudáfrica poseen un nivel de desarrollo humano muy alto y siete selecciones, es decir, un 22% de los participantes, tienen un nivel de desarrollo humano alto .
Seis selecciones mundialistas tienen, junto con Honduras, un nivel de desarrollo humano medio, y únicamente una de las selecciones, Costa de Marfil, tiene un índice de desarrollo humano bajo (posición #163 en el IDH). Vale aclarar que Corea del Norte, quien también estará en la justa mundialista, no figura en el IDH de 2009, por lo que el análisis se basa en 31 selecciones.
En síntesis, casi un 75%, es decir, la tercera parte de los participantes de la edición 2010 de la Copa del Mundo, son países con un nivel muy alto o alto de desarrollo humano, de acuerdo a los parámetros de las Naciones Unidas.
Eso hace de la clasificación de Honduras al Mundial un hecho excepcional, pues se trata de una nación con un nivel de desarrollo inferior al de la mayoría de los participantes.
La pregunta obligada es ¿por qué Honduras tiene una posición tan alta en el ranking mundial de la FIFA y una posición tan baja en el IDH?
La respuesta puede ser muy amplia, sin embargo, hay un factor importante a tomar en cuenta. Ese factor clave es el mérito. La Selección Nacional de Honduras es una organización dirigida e integrada estrictamente en base al mérito técnico de sus miembros.
Sabemos que la FIFA no permite injerencias gubernamentales en federaciones u organizaciones que rigen el fútbol en cada país, sin embargo, para entender mejor el concepto de mérito profesional, hagámonos algunas preguntas: ¿qué pasaría si el director técnico de la Selección Nacional fuera escogido en base a recomendaciones políticas? ¿Qué sucedería si los jugadores de la Selección Nacional fueran activistas políticos, parientes o amigos de los diputados o hijos del presidente?
Si fuera así, ¿tendríamos alguna posibilidad de sobresalir en fútbol a nivel mundial?
La respuesta es obvia: no.
Comparemos el proceso de integración de la Selección Nacional con el de las dependencias gubernamentales en nuestro país. Nuestras instituciones públicas, responsables en gran medida del nivel de desarrollo humano de Honduras, están integradas en la mayoría de los casos, por personal seleccionado en base a criterios políticos, no técnicos.
Para nuestra fortuna, la Selección Nacional no está politizada, y en ella ha imperado la meritocracia, dado que las posiciones se han asignado en base al mérito profesional del técnico y los jugadores. La meritocracia es un elemento esencial en el desarrollo de una sociedad, pues ubica a las personas en los puestos más acordes a su perfil profesional. Desafortunadamente, este es un factor escaso en nuestro país, donde prevalece un desmedido nepotismo y compadrazgo político en las instituciones gubernamentales.
Esta es una de las conclusiones que podemos sacar de nuestra clasificación al Mundial de Sudáfrica: el poder de la meritocracia en Honduras. Si no, sólo imaginemos por un momento ¿qué pasaría si en nuestro país seleccionáramos a los funcionarios públicos de acuerdo al mérito, comenzando por el Presidente de la República y llegando hasta los burócratas en las oficinas gubernamentales?
Bajo esas condiciones, ¿qué lugar podría llegar a ocupar Honduras en el IDH? Probablemente uno mucho mejor que el 112 que tenemos en la actualidad.
Suerte Honduras. ¡Adelante Selección!
miércoles, 28 de abril de 2010
EE.UU. vs Suecia
Estimados amigos: he querido subir al blog este interesante análisis por dos motivos:
1. Estimula la discusión sobre la teoria y la práctica en la aplicación de ideologías y modelos económicos, lo cual será siempre un tema vigente en cualquier parte del mundo
2. Provoca preguntas a aplicar en el caso de Honduras y de América Latina.
El artículo es extenso, pero muy útil para el análisis académico y político.
Lo bajé del sitio de Estrategia y Negocios:
http://www.estrategiaynegocios.net/valoragregado/Default.aspx?option=9745
Por: Javier Argüello Lacayo,
miércoles, 28 de abril de 2010
EE.UU vs. Suecia
Hoy, el socialismo sueco es más capitalista y republicano que el modelo estadounidense que dejó la era Bush.
El vicio inherente del capitalismo es la inequidad en el reparto de las bendiciones, la virtud inherente del socialismo es el reparto equitativo de las miserias."
Winston Churchill
La oposición política estadounidense expresa, cada vez más alto y violentamente, cómo el progreso de Estados Unidos está siendo amenazado por las “políticas socialistas” de Barack Obama, quien aspira, a juicio de sus opositores, a “secuestrar, centralizar y estatizar” importantes componentes de la economía.
Grupos conservadores lo comparan con Stalin, Lenin y Marx. Temen que Obama convierta a Estados Unidos en uno de los modelos “fracasados” –a juicio de sus oponentes– de países europeos, en particular de los nórdicos. El sueco es frecuentemente descripto como uno de los “modelos peligrosos” que inspiran a Obama.
En los primeros doce meses, se acusa a su gobierno de haber secuestrado la industria automotriz, financiera y bancaria. Y, además, de haber forzado el control absoluto del sistema de salud. También argumentan que Obama alimenta el odio en contra de Estados Unidos por admitir errores de la política exterior de su país.
La virulencia de los opositores llega a tal punto que surgieron grupos que oran públicamente “por la muerte de Obama”. Quienes apelan a estos extremos lo acusan de cometer un “pecado mortal” en la política económica –robar libertades económicas e individuales (lo cual es sagrado en Estados Unidos) – mientras incrementa el gasto público, lo cual hipoteca el futuro del país, aseguran.
Pocas veces en la historia se ha visto una oposición tan enfurecida y masiva produciendo un país altamente polarizado.
¿De qué principios hablamos?
Frente a este escenario, vale la pena repasar brevemente los principios republicanos que impulsan este movimiento. El partido Republicano tuvo su auge con el presidente Ronald Reagan. En un debate de campaña presidencial en 1979, cautivó al público cuando declaró “el gobierno es el problema”, enfatizando que el mercado era la solución.
Este partido está supuesto a representar los valores del capitalismo y la libertad económica; la autosuficiencia; la igualdad de los derechos, oportunidades y justicia; la libre expresión; el espíritu emprendedor; y sobre todo la responsabilidad fiscal, la cual debe coexistir con una baja tasa de impuestos.
En cuanto a la política exterior, los republicanos promueven la intervención por la paz, la democracia, la libertad y los derechos humanos.
Durante su apogeo, el partido Republicano tuvo un impacto enorme en las mentes y corazones de los latinoamericanos, en particular de la generación que hoy está en la cima de su carrera: la que nació en las décadas de los 50’s y 60’s. Aunque algunos coquetearon con el socialismo, finalmente se sintieron traicionados e ingenuos.
La generación previa, que nació en los años 30 y 40’s, evidenció el ascenso moral y económico de Estados Unidos, con el mundo admirando su progreso y buscando emularlo.
La admiración fue menos universal para la siguiente generación. Las guerras de Corea y Vietnam, junto con una serie de golpes de estado a lo largo de Latinoamérica –auspiciados abiertamente por la CIA– para remplazar gobiernos democráticos con dictadores militares alineados a la política exterior imperante entonces en Estados Unidos, desprestigió la retórica moralista y capitalista, demostrando supremacía militar corrupta.
El presidente Eisenhower advirtió, en 1952, de los peligros de crear un complejo militar indomable. La generación de los 50’s y 60’s latinoamericana vivió estos peligros ya que creció bajo regímenes militares opresivos y corruptos financiados por Estados Unidos.
Resentidos con el abuso del poder militar estadounidense y buscando alternativas, aquella generación fue seducida por movimientos hippies y utópicos, que buscaban respeto a las libertades individuales, paz y justicia social. Muchos se enamoraron, entonces, del socialismo.
Los intelectuales de derecha tildaron a estos de “tontos útiles” por promover ideologías que poseían nobleza teórica pero luego producían catástrofes económicas a todos los segmentos de la población.
En los 70’s muchos de esta generación, graduados universitarios, rechazaron el capitalismo para convertirse en revolucionarios y apoyar movimientos socialistas en sus países. Sin embargo, la decepción no les tardó en llegar: por los resultados obtenidos, y probablemente sintiéndose algo usados por su ingenuidad intelectual, los “tontos útiles” quedaron convencidos de rechazar firmemente cualquier ideología que tuviera rasgos de socialismo.
Así, en una vuelta de tuerca ideológica, volvieron a abrazar firmemente el libre mercado, representado por el capitalismo e identificado con el partido Republicano. Se despidieron de su década hippie, guardando esta como parte de una juventud idealista, de mucho corazón y poca mente. El engaño los hizo madurar y esa madurez incluyó la entronización de “la autosuficiencia”.
La lección internalizada fue la siguiente: el socialismo es la imposición gubernamental, bajo un sistema en el cual el Estado toma control sobre los factores de producción de una economía, provocando que el sistema se degrade hasta provocar su colapso. Por el contrario, la competencia provoca la innovación y reduce los precios, mientras que su ausencia produce lo opuesto.
En la mente de muchos estadounidenses, Obama representa el socialismo –para quienes fueron parte de la generación de “tontos útiles”, esto es un fracaso comprobado en Latinoamérica. Rusia demostró por décadas que el socialismo no funciona y Estados Unidos demostró al mundo, bajo la presidencia de Reagan, que el capitalismo lo derrotó y es la solución.
¿Por qué teniendo una victoria tan contundente e histórica contra el socialismo, Estados Unidos se atrevería a aplicar políticas económicas fracasadas a su fórmula exitosa?
La respuesta es que el capitalismo se ha deformado y está bastante enfermo. Se ha transformado en un modelo que socializa los riesgos y privatiza los retornos. Se ha vuelto un juego sucio y corrupto donde pocos actores dominan sus industrias y velan por favores políticos que previenen la competencia que caracteriza el libre mercado.
Probablemente, el liderazgo político del capitalismo abusó de esa enorme base de creyentes ciegos que generó y ahora es ese liderazgo –no los socialistas– quien los usa de tontos útiles.
La generación de latinos en la cima de su carrera no la ha tenido fácil, han sido tontos útiles de la izquierda, pero también de la derecha. En gran parte, esto explica la polarización política latinoamericana.
La generación de los tontos útiles tiende a creer que los republicanos representan el capitalismo y que Obama representa el socialismo. Ojalá fuera este el caso. Los próximos párrafos separan la realidad económica de la retórica política para ver que hay detrás del disfraz ideológico.
En efecto, a continuación se presenta una comparación entre el socialismo sueco y el capitalismo estadounidense, evidenciando la ausencia del capitalismo y las consecuencias negativas de sus sustitutos.
Como los indicadores económicos demuestran, Estados Unidos, y los republicanos en particular, son mas socialistas de lo que la población piensa, y los suecos son más competitivos de lo que las caricaturas (noticias partidarias) estadounidenses reflejan.
Realidades y retos
El nivel de socialismo de un país se puede medir en términos de la importancia que tiene el gobierno en su economía. Entre más estatiza y excluye al sector privado de la economía, mayor su representación. Se esperaría que el gobierno de Suecia tuviera un porcentaje significativamente superior al de Estados Unidos. Comparando el último año del gobierno de George W. Bush, el tamaño del gobierno de Estados Unidos representaba un 25% de la economía, mientras que el gobierno sueco representa un 29% y el gasto público por ciudadano es un 9% mayor en Suecia.
Ambos están lejos de la utopía capitalista o del desastre socialista que se advierte enfáticamente. Incluso, Suecia usualmente no gasta lo que no tiene, mientras que Estados Unidos vive con déficit presupuestario, asumiendo que puede prestar sin límite porque su moneda es el estándar global y por ende su economía es indestructible.
La deuda pública de Estados Unidos es casi el doble de la sueca (en proporción a su economía) y sostiene un déficit significativo en su comercio exterior, mientras que Suecia cuenta con superávit. Pero, dada la enorme variación en la direccionalidad del gasto (en Estados Unidos, es hacia el sector militar y en Suecia, hacia el social), los resultados son muy distintos.
El desempleo es actualmente alto en ambos países, un poco mayor en Estados Unidos que en Suecia. Ahora, a pesar de producir un ingreso per cápita ligeramente menor, los suecos sostienen una tasa de ahorro seis veces superior a la de los estadounidenses (7,8% vs.1,2%, sobre datos de 2008), lo cual es imprudente para su nivel de riqueza. Era casi 11% en 1982 .
El porcentaje de personas que viven en pobreza en Estados Unidos (13%) es más del doble que en Suecia
(6%). ¿Cómo puede ser más alto el ingreso de Estados Unidos junto con la pobreza y la menor tasa de ahorro? Esta paradoja se explica con la distribución de la riqueza.
Inequidad y prosperidad
Una de las formas de medir el grado de inequidad de un país es a través del coeficiente de Gini, el cual genera un puntaje entre 1 y 0, donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).
Cabe aclarar que mucha equidad en una sociedad es indeseable y la inequidad es necesaria para el desarrollo, pero insostenible en sus extremos, especialmente para un país desarrollado. Extremos de equidad o desigualdad son peligrosos. Mucha equidad elimina el espíritu emprendedor, que es vital para una economía, mientras que mucha inequidad tiende a crear corrupción en el sistema y limitar el crecimiento de la economía. El primero es el riesgo que tiene Suecia mientras que el segundo es el riesgo de Estados Unidos.
Latinoamérica es la región con mayor inequidad del mundo (provocando inestabilidad política, secuestros, crimen, etc.) y Estados Unidos tiene una tasa similar a la de Venezuela, México, Brasil y Ecuador.
No existe un país tan rico con tanta inequidad como Estados Unidos, la cual surgió desde los 80’s. Hoy en día, el 1% más rico representa el 40% de los ingresos nacionales, devengando en promedio un ingreso casi 200 veces superior al promedio del país (era 131 en 1983).
El salario promedio, en precios constantes, no ha tenido incremento en las últimas tres décadas. Durante las épocas de mayor crecimiento económico en Estados Unidos, la tasa de ahorro oscilaba por un 10% y la concentración de riqueza del 1% más rico del país era menos de la mitad de la actual, habiendo una correlación alta y negativa entre el nivel de ahorro y la concentración de riqueza.
La última vez que la inequidad en Estados Unidos llegó al extremo actual provocó la especulación, burbuja financiera y crisis de la Gran Depresión. Este no es un argumento en contra de la riqueza o de los ricos, como suele ser el argumento retrograda populista. Más bien, es en contra del secuestro del capitalismo y la democracia a través de la concentración de poder económico ya que reduce o amenaza el progreso económico del país.
¿Educados o armados?
Durante el último año de la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos gastó US$39millones en educación, lo cual representa US$520 por estudiante o el 1,3% del presupuesto de Estados Unidos.
El gasto militar fue de aproximadamente US$3.600 per cápita –tomando en cuenta los gastos directos e indirectos.
En comparación, Suecia invierte un 14% de su presupuesto en educación, reflejando un gasto aproximado de US$3.700 por estudiante –más de siete veces el promedio estadounidense en educación pero muy similar a lo que gasta Estados Unidos en defensa por ciudadano. El gasto militar de Suecia es de US$680 per cápita, similar al gasto de educación de Estados Unidos.
Las prioridades de cada gobierno están claras: Suecia educa a sus ciudadanos mientras Estados Unidos arma (a sus contratistas). Consecuentemente, Estados Unidos obtiene ranking tercermundista en el índice de paz (ocupando el puesto 83) mientras que Suecia ocupa el sexto lugar.
Suecia aplica un modelo estatista a su educación, siendo obligatoria la educación hasta los 16 años. Irónicamente, la revista The Economist, la cual aboga por el libre mercado, clasifica el sistema educacional sueco como “revolucionario” en su aplicación del libre mercado y modelo de privatización, siendo uno de los más innovadores y avanzados del mundo . En este caso, el sistema estatista permite y fomenta la competencia exitosamente desde 1992.
La prueba está en los resultados. Los estudiantes suecos de secundaria obtienen el primer lugar en el mundo en ciencias y el segundo en matemáticas, comparado con los puestos 24 y 25, respectivamente para los estudiantes estadounidenses, conforme a datos de la OCDE, correspondientes a 2008.
Mientras Suecia educa su futuro, lo cual representa la productividad de su economía, Estados Unidos opta por engrandecer su dominio militar. Difícilmente se podría tildar de fiscalmente responsable o capitalista un gasto militar deficitario y creciente.
Encarcelados
Estados Unidos tiene la tasa de encarcelados más alta del planeta, con 728 de cada 100.000, lo cual es seis veces el promedio de los países desarrollados y 11 veces el promedio de Suecia.
Durante los últimos 25 años, la población de encarcelados en los Estados Unidos ha crecido 274%, a 2,3 millones en 2008, según un estudio publicado por el Centro de Investigación Pew, en Washington DC. Este crecimiento ha provocado un gasto récord de US$51.700 millones -un promedio de US$29.000 anuales por prisionero.
En Estados Unidos se invierte 30% más en 2,3 millones de criminales que en sus 75 millones de estudiantes. El crecimiento explosivo en el número de encarcelados se inició en los 80’s cuando el presidente Reagan lanzó su guerra contra las drogas, lo cual varias décadas de evidencia demostraron que no es más que un canal para la venta de armas. Nunca se acompañó esa política con inversiones destinadas a reducir la demanda de drogas, a través de la rehabilitación y la prevención del consumo.
Durante la última década, el costo por encarcelado se ha incrementado un 50% en Estados Unidos, otro ejemplo de socialismo corrupto con máscara de capitalismo.
En el caso de Suecia, el abuso de drogas también ha fomentado el crimen y representa un porcentaje importante de las encarcelaciones, al igual que el alto flujo de emigrantes que el país ha recibido. Pero, han recurrido a la modernización del Código Penal y a la innovación tecnológica para reducir costos operativos de las cárceles por un 20%.
Puertas afuera
La contradicción en el modelo operativo de la ayuda externa de Estados Unidos es tan obvia como lo es desconocida, lo cual es irónico y triste.
Entre los problemas principales de la ayuda externa esta la planificación centralizada (estilo comunista) bajo la cual el Departamento de Estado decide exactamente qué receta le brindará a cada país que elige para una donación.
Luego, usualmente a través de Usaid, se le pide a sus “socios comerciales” que “liciten abiertamente” para
obtener estos contratos. Los contratistas buscan como incrementar su probabilidad de “complacer al donante” reclutando agresivamente al personal de Usaid.
La innovación o creatividad de parte del contratista es un riesgo a este proceso rígido. Luego, el país pobre, recipiente de la supuesta ayuda, es notificado de sus necesidades y su remedio.
Llega un grupo de consultores internacionales enviados por el contratista y en representación de las utilidades del contratista para “implementar la solución.”
Escasamente se contrata pensamiento local para diseñar el proyecto ni se permite modificar el plan ya que el autodescubrimiento e innovación del capitalismo no son necesarios para el tipo de desarrollo económico que se promueve. La elección de países para ayudar es basada en los intereses geopolíticos militares que usualmente cuentan con gobiernos corruptos y autocráticos. A la vez, la ayuda es atada –condicionada– a comparar los servicios y productos estadounidenses.
Los Estados Unidos no han podido reformar este modelo operativo porque está completamente secuestrado por intereses políticos y económicos que se han creado a su alrededor en las últimas seis décadas. Los países escandinavos, Suecia en particular, se han separado de este modelo y ofrecen ayuda incondicional que incorpora las necesidades y el pensamiento de los países donatarios.
Tampoco permiten que la ayuda externa la defina su equivalente al Departamento de Estado ya que este la usa con fines político. En vez, han elevado la importancia y autonomía de la ayuda a nivel de ministerio. Difícilmente podrán cambiar a los grandes donantes, pero definitivamente representan un modelo operativo superior y deseable para Latinoamérica.
Conclusión
Suecia tiene miles de retos en particular como recuperar la ambición laboral y empresarial. En parte se debe a la falta de desigualdad, altas tasas de impuestos y comodidad relativa de una vida ociosa que su sistema provee muy fácilmente. Pero no es la amenaza que pintan los medios en Estados Unidos para evadir la introspección que es mucho más amenazante.
Los políticos pueden mentir, pero las cifras no. ¿Entonces, cómo se explica que un país que supuestamente representa la prosperidad del capitalismo ahorre menos, deba más, tenga mayor tasa de pobreza y desempleo que un país socialista?
La realidad es que Estados Unidos tiene tres décadas de traicionar al capitalismo democrático, gradualmente gobernando a favor del 1% que financia las elecciones y tiene comprada la lealtad de los políticos con el cabildeo.
Los síntomas de la corrupción de la cúpula económica y política son cada vez más evidentes. Los problemas más graves de Estados Unidos no son partidarios como el 1% quiere que el resto piense.
Para ocultar la corrupción, los medios de comunicación buscan una nueva generación de “tontos útiles”, polarizando la población con cuentos chinos que ofuscan.
La libertad de los medios de comunicación, considerada sagrada en Estados Unidos, ha caído al veintavo puesto mientras la Sueca ha surgido al primer lugar.
La población aún no asume que Estados Unidos posee una mezcla rara entre un “socialismo sin beneficios sociales” y un “capitalismo subsidiado”. En efecto, el gasto público del país es excesivo y no beneficia a la población. Más del 50% del presupuesto se gasta ineficientemente en salud y exageradamente en defensa.
Los que se oponen y acusan a los demócratas de socialistas son los tontos más útiles del sistema.
¿Dónde estaban los anti-socialistas cuando el partido de la responsabilidad fiscal y el libre mercado produjo US$2,3 trillones en déficit presupuestario, de 1981-1992?
George W. Bush heredó un superávit y lo convirtió en un déficit inmediatamente. No rechazó un solo gasto en sus primeros cinco años, creando el incremento en gastos discrecionales más alto en los últimos 40 años, mientras redujo sus ingresos tributarios . Esto incluyo la socialización de la medicina, cuando aprobó el Medicare Bill que subsidia los costos de las subscripciones y represento un gasto de US$1,2 trillones.
¿Dónde estaban cuando los cabilderos que influyen al Congreso pasaron de 16.000 (en año 2.000) a 70.000, cuando concluyó la era Bush?
¿Dónde estaban cuando se les engañó sobre una amenaza falsa en Iraq para provocar una invasión que se prometió costaría US$50.000 millones y costará al país entre US$2,5 y US$3,5 trillones ? ¿Cuándo se invadió su privacidad bajo la excusa de seguridad nacional con el Patriot Act?
¿Cuándo asumirán estos tontos útiles que el partido que representaba los valores de libre mercado está secuestrado, y de nada sirve culpar al otro partido que está igual de secuestrado?
El cáncer del capitalismo no está contenido en el órgano demócrata, es universal y no entrará en remisión si la población no acepta la metástasis para aplicar radiación completa.
Las políticas de ambos partidos han sido secuestradas por el cabildeo agrícola (proteccionismo socializa la producción); el cabildeo bancario (crisis financiera socializó las pérdidas); el complejo militar industrial (vende las armas que amenazan al país y promueve guerras innecesarias); la ayuda externa (ejemplifica el comunismo con su planificación centralizada, la cual es distribuida de forma corrupta y perversa por un cartel con fin de lucro, sin monitoreo ni auditoría independiente); una población menos competitiva (mentalmente menos educada e ideológicamente más radical, polarizada, desconectada de la realidad y relativamente ignorante de los eventos mundiales) y medios de comunicación comprados y partidarios.
El reto inmediato es el endeudamiento insostenible de todos los sectores de la economía. El reciente ascenso económico (recuperación después de la crisis) confrontará la realidad de esta deuda pronto. Inevitablemente, provocará una caída en la Bolsa y posiblemente tenga efectos deflacionarios.
El optimismo estadounidense cree que la lección de Japón no aplica en este caso –a pesar de que la burbuja japonesa era menor a la norteamericana y sus ciudadanos disponían de altas tasas de ahorro.
1 -Bureau of Economic Analysis: National Income Accounts, Table 2.1 (Gobierno de EEUU)
2-The Economist, “Making Money from Schools: The Swedish Model” (Junio 2008)
3-Centro de Investigacion Pew – Marzo 2, 2009 (publicado por Reuters)
4-Gobierno de EEUU: Presupuesto Federal del 2001 al 2008
5-Washington Post, 2008
6 -Estimado de la oficina del Presupuesto Federal de EEUU (CBO)
1. Estimula la discusión sobre la teoria y la práctica en la aplicación de ideologías y modelos económicos, lo cual será siempre un tema vigente en cualquier parte del mundo
2. Provoca preguntas a aplicar en el caso de Honduras y de América Latina.
El artículo es extenso, pero muy útil para el análisis académico y político.
Lo bajé del sitio de Estrategia y Negocios:
http://www.estrategiaynegocios.net/valoragregado/Default.aspx?option=9745
Por: Javier Argüello Lacayo,
miércoles, 28 de abril de 2010
EE.UU vs. Suecia
Hoy, el socialismo sueco es más capitalista y republicano que el modelo estadounidense que dejó la era Bush.
El vicio inherente del capitalismo es la inequidad en el reparto de las bendiciones, la virtud inherente del socialismo es el reparto equitativo de las miserias."
Winston Churchill
La oposición política estadounidense expresa, cada vez más alto y violentamente, cómo el progreso de Estados Unidos está siendo amenazado por las “políticas socialistas” de Barack Obama, quien aspira, a juicio de sus opositores, a “secuestrar, centralizar y estatizar” importantes componentes de la economía.
Grupos conservadores lo comparan con Stalin, Lenin y Marx. Temen que Obama convierta a Estados Unidos en uno de los modelos “fracasados” –a juicio de sus oponentes– de países europeos, en particular de los nórdicos. El sueco es frecuentemente descripto como uno de los “modelos peligrosos” que inspiran a Obama.
En los primeros doce meses, se acusa a su gobierno de haber secuestrado la industria automotriz, financiera y bancaria. Y, además, de haber forzado el control absoluto del sistema de salud. También argumentan que Obama alimenta el odio en contra de Estados Unidos por admitir errores de la política exterior de su país.
La virulencia de los opositores llega a tal punto que surgieron grupos que oran públicamente “por la muerte de Obama”. Quienes apelan a estos extremos lo acusan de cometer un “pecado mortal” en la política económica –robar libertades económicas e individuales (lo cual es sagrado en Estados Unidos) – mientras incrementa el gasto público, lo cual hipoteca el futuro del país, aseguran.
Pocas veces en la historia se ha visto una oposición tan enfurecida y masiva produciendo un país altamente polarizado.
¿De qué principios hablamos?
Frente a este escenario, vale la pena repasar brevemente los principios republicanos que impulsan este movimiento. El partido Republicano tuvo su auge con el presidente Ronald Reagan. En un debate de campaña presidencial en 1979, cautivó al público cuando declaró “el gobierno es el problema”, enfatizando que el mercado era la solución.
Este partido está supuesto a representar los valores del capitalismo y la libertad económica; la autosuficiencia; la igualdad de los derechos, oportunidades y justicia; la libre expresión; el espíritu emprendedor; y sobre todo la responsabilidad fiscal, la cual debe coexistir con una baja tasa de impuestos.
En cuanto a la política exterior, los republicanos promueven la intervención por la paz, la democracia, la libertad y los derechos humanos.
Durante su apogeo, el partido Republicano tuvo un impacto enorme en las mentes y corazones de los latinoamericanos, en particular de la generación que hoy está en la cima de su carrera: la que nació en las décadas de los 50’s y 60’s. Aunque algunos coquetearon con el socialismo, finalmente se sintieron traicionados e ingenuos.
La generación previa, que nació en los años 30 y 40’s, evidenció el ascenso moral y económico de Estados Unidos, con el mundo admirando su progreso y buscando emularlo.
La admiración fue menos universal para la siguiente generación. Las guerras de Corea y Vietnam, junto con una serie de golpes de estado a lo largo de Latinoamérica –auspiciados abiertamente por la CIA– para remplazar gobiernos democráticos con dictadores militares alineados a la política exterior imperante entonces en Estados Unidos, desprestigió la retórica moralista y capitalista, demostrando supremacía militar corrupta.
El presidente Eisenhower advirtió, en 1952, de los peligros de crear un complejo militar indomable. La generación de los 50’s y 60’s latinoamericana vivió estos peligros ya que creció bajo regímenes militares opresivos y corruptos financiados por Estados Unidos.
Resentidos con el abuso del poder militar estadounidense y buscando alternativas, aquella generación fue seducida por movimientos hippies y utópicos, que buscaban respeto a las libertades individuales, paz y justicia social. Muchos se enamoraron, entonces, del socialismo.
Los intelectuales de derecha tildaron a estos de “tontos útiles” por promover ideologías que poseían nobleza teórica pero luego producían catástrofes económicas a todos los segmentos de la población.
En los 70’s muchos de esta generación, graduados universitarios, rechazaron el capitalismo para convertirse en revolucionarios y apoyar movimientos socialistas en sus países. Sin embargo, la decepción no les tardó en llegar: por los resultados obtenidos, y probablemente sintiéndose algo usados por su ingenuidad intelectual, los “tontos útiles” quedaron convencidos de rechazar firmemente cualquier ideología que tuviera rasgos de socialismo.
Así, en una vuelta de tuerca ideológica, volvieron a abrazar firmemente el libre mercado, representado por el capitalismo e identificado con el partido Republicano. Se despidieron de su década hippie, guardando esta como parte de una juventud idealista, de mucho corazón y poca mente. El engaño los hizo madurar y esa madurez incluyó la entronización de “la autosuficiencia”.
La lección internalizada fue la siguiente: el socialismo es la imposición gubernamental, bajo un sistema en el cual el Estado toma control sobre los factores de producción de una economía, provocando que el sistema se degrade hasta provocar su colapso. Por el contrario, la competencia provoca la innovación y reduce los precios, mientras que su ausencia produce lo opuesto.
En la mente de muchos estadounidenses, Obama representa el socialismo –para quienes fueron parte de la generación de “tontos útiles”, esto es un fracaso comprobado en Latinoamérica. Rusia demostró por décadas que el socialismo no funciona y Estados Unidos demostró al mundo, bajo la presidencia de Reagan, que el capitalismo lo derrotó y es la solución.
¿Por qué teniendo una victoria tan contundente e histórica contra el socialismo, Estados Unidos se atrevería a aplicar políticas económicas fracasadas a su fórmula exitosa?
La respuesta es que el capitalismo se ha deformado y está bastante enfermo. Se ha transformado en un modelo que socializa los riesgos y privatiza los retornos. Se ha vuelto un juego sucio y corrupto donde pocos actores dominan sus industrias y velan por favores políticos que previenen la competencia que caracteriza el libre mercado.
Probablemente, el liderazgo político del capitalismo abusó de esa enorme base de creyentes ciegos que generó y ahora es ese liderazgo –no los socialistas– quien los usa de tontos útiles.
La generación de latinos en la cima de su carrera no la ha tenido fácil, han sido tontos útiles de la izquierda, pero también de la derecha. En gran parte, esto explica la polarización política latinoamericana.
La generación de los tontos útiles tiende a creer que los republicanos representan el capitalismo y que Obama representa el socialismo. Ojalá fuera este el caso. Los próximos párrafos separan la realidad económica de la retórica política para ver que hay detrás del disfraz ideológico.
En efecto, a continuación se presenta una comparación entre el socialismo sueco y el capitalismo estadounidense, evidenciando la ausencia del capitalismo y las consecuencias negativas de sus sustitutos.
Como los indicadores económicos demuestran, Estados Unidos, y los republicanos en particular, son mas socialistas de lo que la población piensa, y los suecos son más competitivos de lo que las caricaturas (noticias partidarias) estadounidenses reflejan.
Realidades y retos
El nivel de socialismo de un país se puede medir en términos de la importancia que tiene el gobierno en su economía. Entre más estatiza y excluye al sector privado de la economía, mayor su representación. Se esperaría que el gobierno de Suecia tuviera un porcentaje significativamente superior al de Estados Unidos. Comparando el último año del gobierno de George W. Bush, el tamaño del gobierno de Estados Unidos representaba un 25% de la economía, mientras que el gobierno sueco representa un 29% y el gasto público por ciudadano es un 9% mayor en Suecia.
Ambos están lejos de la utopía capitalista o del desastre socialista que se advierte enfáticamente. Incluso, Suecia usualmente no gasta lo que no tiene, mientras que Estados Unidos vive con déficit presupuestario, asumiendo que puede prestar sin límite porque su moneda es el estándar global y por ende su economía es indestructible.
La deuda pública de Estados Unidos es casi el doble de la sueca (en proporción a su economía) y sostiene un déficit significativo en su comercio exterior, mientras que Suecia cuenta con superávit. Pero, dada la enorme variación en la direccionalidad del gasto (en Estados Unidos, es hacia el sector militar y en Suecia, hacia el social), los resultados son muy distintos.
El desempleo es actualmente alto en ambos países, un poco mayor en Estados Unidos que en Suecia. Ahora, a pesar de producir un ingreso per cápita ligeramente menor, los suecos sostienen una tasa de ahorro seis veces superior a la de los estadounidenses (7,8% vs.1,2%, sobre datos de 2008), lo cual es imprudente para su nivel de riqueza. Era casi 11% en 1982 .
El porcentaje de personas que viven en pobreza en Estados Unidos (13%) es más del doble que en Suecia
(6%). ¿Cómo puede ser más alto el ingreso de Estados Unidos junto con la pobreza y la menor tasa de ahorro? Esta paradoja se explica con la distribución de la riqueza.
Inequidad y prosperidad
Una de las formas de medir el grado de inequidad de un país es a través del coeficiente de Gini, el cual genera un puntaje entre 1 y 0, donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).
Cabe aclarar que mucha equidad en una sociedad es indeseable y la inequidad es necesaria para el desarrollo, pero insostenible en sus extremos, especialmente para un país desarrollado. Extremos de equidad o desigualdad son peligrosos. Mucha equidad elimina el espíritu emprendedor, que es vital para una economía, mientras que mucha inequidad tiende a crear corrupción en el sistema y limitar el crecimiento de la economía. El primero es el riesgo que tiene Suecia mientras que el segundo es el riesgo de Estados Unidos.
Latinoamérica es la región con mayor inequidad del mundo (provocando inestabilidad política, secuestros, crimen, etc.) y Estados Unidos tiene una tasa similar a la de Venezuela, México, Brasil y Ecuador.
No existe un país tan rico con tanta inequidad como Estados Unidos, la cual surgió desde los 80’s. Hoy en día, el 1% más rico representa el 40% de los ingresos nacionales, devengando en promedio un ingreso casi 200 veces superior al promedio del país (era 131 en 1983).
El salario promedio, en precios constantes, no ha tenido incremento en las últimas tres décadas. Durante las épocas de mayor crecimiento económico en Estados Unidos, la tasa de ahorro oscilaba por un 10% y la concentración de riqueza del 1% más rico del país era menos de la mitad de la actual, habiendo una correlación alta y negativa entre el nivel de ahorro y la concentración de riqueza.
La última vez que la inequidad en Estados Unidos llegó al extremo actual provocó la especulación, burbuja financiera y crisis de la Gran Depresión. Este no es un argumento en contra de la riqueza o de los ricos, como suele ser el argumento retrograda populista. Más bien, es en contra del secuestro del capitalismo y la democracia a través de la concentración de poder económico ya que reduce o amenaza el progreso económico del país.
¿Educados o armados?
Durante el último año de la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos gastó US$39millones en educación, lo cual representa US$520 por estudiante o el 1,3% del presupuesto de Estados Unidos.
El gasto militar fue de aproximadamente US$3.600 per cápita –tomando en cuenta los gastos directos e indirectos.
En comparación, Suecia invierte un 14% de su presupuesto en educación, reflejando un gasto aproximado de US$3.700 por estudiante –más de siete veces el promedio estadounidense en educación pero muy similar a lo que gasta Estados Unidos en defensa por ciudadano. El gasto militar de Suecia es de US$680 per cápita, similar al gasto de educación de Estados Unidos.
Las prioridades de cada gobierno están claras: Suecia educa a sus ciudadanos mientras Estados Unidos arma (a sus contratistas). Consecuentemente, Estados Unidos obtiene ranking tercermundista en el índice de paz (ocupando el puesto 83) mientras que Suecia ocupa el sexto lugar.
Suecia aplica un modelo estatista a su educación, siendo obligatoria la educación hasta los 16 años. Irónicamente, la revista The Economist, la cual aboga por el libre mercado, clasifica el sistema educacional sueco como “revolucionario” en su aplicación del libre mercado y modelo de privatización, siendo uno de los más innovadores y avanzados del mundo . En este caso, el sistema estatista permite y fomenta la competencia exitosamente desde 1992.
La prueba está en los resultados. Los estudiantes suecos de secundaria obtienen el primer lugar en el mundo en ciencias y el segundo en matemáticas, comparado con los puestos 24 y 25, respectivamente para los estudiantes estadounidenses, conforme a datos de la OCDE, correspondientes a 2008.
Mientras Suecia educa su futuro, lo cual representa la productividad de su economía, Estados Unidos opta por engrandecer su dominio militar. Difícilmente se podría tildar de fiscalmente responsable o capitalista un gasto militar deficitario y creciente.
Encarcelados
Estados Unidos tiene la tasa de encarcelados más alta del planeta, con 728 de cada 100.000, lo cual es seis veces el promedio de los países desarrollados y 11 veces el promedio de Suecia.
Durante los últimos 25 años, la población de encarcelados en los Estados Unidos ha crecido 274%, a 2,3 millones en 2008, según un estudio publicado por el Centro de Investigación Pew, en Washington DC. Este crecimiento ha provocado un gasto récord de US$51.700 millones -un promedio de US$29.000 anuales por prisionero.
En Estados Unidos se invierte 30% más en 2,3 millones de criminales que en sus 75 millones de estudiantes. El crecimiento explosivo en el número de encarcelados se inició en los 80’s cuando el presidente Reagan lanzó su guerra contra las drogas, lo cual varias décadas de evidencia demostraron que no es más que un canal para la venta de armas. Nunca se acompañó esa política con inversiones destinadas a reducir la demanda de drogas, a través de la rehabilitación y la prevención del consumo.
Durante la última década, el costo por encarcelado se ha incrementado un 50% en Estados Unidos, otro ejemplo de socialismo corrupto con máscara de capitalismo.
En el caso de Suecia, el abuso de drogas también ha fomentado el crimen y representa un porcentaje importante de las encarcelaciones, al igual que el alto flujo de emigrantes que el país ha recibido. Pero, han recurrido a la modernización del Código Penal y a la innovación tecnológica para reducir costos operativos de las cárceles por un 20%.
Puertas afuera
La contradicción en el modelo operativo de la ayuda externa de Estados Unidos es tan obvia como lo es desconocida, lo cual es irónico y triste.
Entre los problemas principales de la ayuda externa esta la planificación centralizada (estilo comunista) bajo la cual el Departamento de Estado decide exactamente qué receta le brindará a cada país que elige para una donación.
Luego, usualmente a través de Usaid, se le pide a sus “socios comerciales” que “liciten abiertamente” para
obtener estos contratos. Los contratistas buscan como incrementar su probabilidad de “complacer al donante” reclutando agresivamente al personal de Usaid.
La innovación o creatividad de parte del contratista es un riesgo a este proceso rígido. Luego, el país pobre, recipiente de la supuesta ayuda, es notificado de sus necesidades y su remedio.
Llega un grupo de consultores internacionales enviados por el contratista y en representación de las utilidades del contratista para “implementar la solución.”
Escasamente se contrata pensamiento local para diseñar el proyecto ni se permite modificar el plan ya que el autodescubrimiento e innovación del capitalismo no son necesarios para el tipo de desarrollo económico que se promueve. La elección de países para ayudar es basada en los intereses geopolíticos militares que usualmente cuentan con gobiernos corruptos y autocráticos. A la vez, la ayuda es atada –condicionada– a comparar los servicios y productos estadounidenses.
Los Estados Unidos no han podido reformar este modelo operativo porque está completamente secuestrado por intereses políticos y económicos que se han creado a su alrededor en las últimas seis décadas. Los países escandinavos, Suecia en particular, se han separado de este modelo y ofrecen ayuda incondicional que incorpora las necesidades y el pensamiento de los países donatarios.
Tampoco permiten que la ayuda externa la defina su equivalente al Departamento de Estado ya que este la usa con fines político. En vez, han elevado la importancia y autonomía de la ayuda a nivel de ministerio. Difícilmente podrán cambiar a los grandes donantes, pero definitivamente representan un modelo operativo superior y deseable para Latinoamérica.
Conclusión
Suecia tiene miles de retos en particular como recuperar la ambición laboral y empresarial. En parte se debe a la falta de desigualdad, altas tasas de impuestos y comodidad relativa de una vida ociosa que su sistema provee muy fácilmente. Pero no es la amenaza que pintan los medios en Estados Unidos para evadir la introspección que es mucho más amenazante.
Los políticos pueden mentir, pero las cifras no. ¿Entonces, cómo se explica que un país que supuestamente representa la prosperidad del capitalismo ahorre menos, deba más, tenga mayor tasa de pobreza y desempleo que un país socialista?
La realidad es que Estados Unidos tiene tres décadas de traicionar al capitalismo democrático, gradualmente gobernando a favor del 1% que financia las elecciones y tiene comprada la lealtad de los políticos con el cabildeo.
Los síntomas de la corrupción de la cúpula económica y política son cada vez más evidentes. Los problemas más graves de Estados Unidos no son partidarios como el 1% quiere que el resto piense.
Para ocultar la corrupción, los medios de comunicación buscan una nueva generación de “tontos útiles”, polarizando la población con cuentos chinos que ofuscan.
La libertad de los medios de comunicación, considerada sagrada en Estados Unidos, ha caído al veintavo puesto mientras la Sueca ha surgido al primer lugar.
La población aún no asume que Estados Unidos posee una mezcla rara entre un “socialismo sin beneficios sociales” y un “capitalismo subsidiado”. En efecto, el gasto público del país es excesivo y no beneficia a la población. Más del 50% del presupuesto se gasta ineficientemente en salud y exageradamente en defensa.
Los que se oponen y acusan a los demócratas de socialistas son los tontos más útiles del sistema.
¿Dónde estaban los anti-socialistas cuando el partido de la responsabilidad fiscal y el libre mercado produjo US$2,3 trillones en déficit presupuestario, de 1981-1992?
George W. Bush heredó un superávit y lo convirtió en un déficit inmediatamente. No rechazó un solo gasto en sus primeros cinco años, creando el incremento en gastos discrecionales más alto en los últimos 40 años, mientras redujo sus ingresos tributarios . Esto incluyo la socialización de la medicina, cuando aprobó el Medicare Bill que subsidia los costos de las subscripciones y represento un gasto de US$1,2 trillones.
¿Dónde estaban cuando los cabilderos que influyen al Congreso pasaron de 16.000 (en año 2.000) a 70.000, cuando concluyó la era Bush?
¿Dónde estaban cuando se les engañó sobre una amenaza falsa en Iraq para provocar una invasión que se prometió costaría US$50.000 millones y costará al país entre US$2,5 y US$3,5 trillones ? ¿Cuándo se invadió su privacidad bajo la excusa de seguridad nacional con el Patriot Act?
¿Cuándo asumirán estos tontos útiles que el partido que representaba los valores de libre mercado está secuestrado, y de nada sirve culpar al otro partido que está igual de secuestrado?
El cáncer del capitalismo no está contenido en el órgano demócrata, es universal y no entrará en remisión si la población no acepta la metástasis para aplicar radiación completa.
Las políticas de ambos partidos han sido secuestradas por el cabildeo agrícola (proteccionismo socializa la producción); el cabildeo bancario (crisis financiera socializó las pérdidas); el complejo militar industrial (vende las armas que amenazan al país y promueve guerras innecesarias); la ayuda externa (ejemplifica el comunismo con su planificación centralizada, la cual es distribuida de forma corrupta y perversa por un cartel con fin de lucro, sin monitoreo ni auditoría independiente); una población menos competitiva (mentalmente menos educada e ideológicamente más radical, polarizada, desconectada de la realidad y relativamente ignorante de los eventos mundiales) y medios de comunicación comprados y partidarios.
El reto inmediato es el endeudamiento insostenible de todos los sectores de la economía. El reciente ascenso económico (recuperación después de la crisis) confrontará la realidad de esta deuda pronto. Inevitablemente, provocará una caída en la Bolsa y posiblemente tenga efectos deflacionarios.
El optimismo estadounidense cree que la lección de Japón no aplica en este caso –a pesar de que la burbuja japonesa era menor a la norteamericana y sus ciudadanos disponían de altas tasas de ahorro.
1 -Bureau of Economic Analysis: National Income Accounts, Table 2.1 (Gobierno de EEUU)
2-The Economist, “Making Money from Schools: The Swedish Model” (Junio 2008)
3-Centro de Investigacion Pew – Marzo 2, 2009 (publicado por Reuters)
4-Gobierno de EEUU: Presupuesto Federal del 2001 al 2008
5-Washington Post, 2008
6 -Estimado de la oficina del Presupuesto Federal de EEUU (CBO)
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